Hola, a todas y todos.

Antes de empezar este blog, me gustaría presentarme. Mi nombre es Maya (por supuesto no es mi nombre verdadero, me gusta el anonimato), soy una mujer joven adulta. Vivo con mi marido, mi perro y mi gata; en una pequeña casa de mi propiedad, no muy lejos pero tampoco cerca de la ciudad. Estudio (o por lo menos, lo intento) una carrera en la UNED (universidad a distancia) mientras trabajo.

Quiero hablaros de mi trabajo porque es un trabajo en el que se debe callar, agachar la cabeza y seguir con lo suyo. (Vais a pensar, ¡bah! Menuda quejica, si estuviera en mi puesto... Cada cual tiene un trabajo, a algunos les gustará a otros les amargará la vida. Pero este es mi espacio, y yo hablaré de mi trabajo). Donde te miran como si fueras basura, como si los niños no pudieran acercarse a ti por si acaban siendo como tú. Soy: limpiadora. Pero no de casas, no, sino de grandes superficies (como centros comerciales, residencias, colegios, supermercados, gimnasios), esas personas invisibles que cuando te cruzas en su camino tienes que apartarte para no chocarte con ellas porque no las ves venir. Por supuesto que cotizo, estoy contratada por una empresa pero eso es irrevelante. Lo que verdaderamente me importa es como me miran, como me tratan, como se apartan de mí como si apestara.

¿Qué coño le pasa a la gente? Ni que jamás limpiasen en sus casas. ¡Ah! Ya. Tienen a gente para que se lo haga. Y yo trabajo para mantenerme, para pagarme los estudios, mi ropa y mi parte de las facturas.

Limpiadora

Que aquí no vivimos del aire, y por lo menos tengo un trabajo honrado.

Me gustaría hablaros más de mí pero no quiero aburriros ni revelar más detalles, hasta el momento. Sólo te diré que si quieres saber quien soy y como soy, te aseguro que no te arrepentirás. Porque a veces, reirás y otras llorarás conmigo.

¿Te gusta la idea? Pues sígueme leyendo.